I.
Es fácil encajonar a una poeta en la categoría de lo erótico debido a la temática de algunos de sus poemas. Esto lo he visto una y otra vez y obviamente es una apreciación inexacta. La poeta es poeta independientemente del tema que decida abordar en sus escritos. En otras palabras, si un poema es erótico, debe de llamar la atención no sólamente por su contenido sino porque es sobre todo un buen poema, porque sobre todo es arte. Lo mismo es cierto si un poema lidia con materia política, histórica, racial, de género, etc. Y sí, la salvadoreña Karla Coreas es una poeta hecha y derecha cuya poesía va más allá del erotismo. Esto se pone de manifiesto en el poemario Tarde en Manhattan, su primera colección de versos publicada por Urpi Editores, con una presentación del poeta cubano Manuel Pérez-Boitel.
Tarde en Manhattan se enmarca en la complejidad del amor, ese gran tema de la literatura universal. Para Karla Coreas el amor es Eros, pero también es angustia, ausencia, soledad. En "Fotografía con ausencia", por ejemplo, escuchamos esta voz contradictoriamente esperanzada y a la vez acongojada:
cuando termine la ausencia [...]
cuando las flores no marchiten en mi sala
cuando los pájaros bailen risueños
y en la alfombra queden manchas de amor
te dejaré de soñar
como una lágrima.
Más allá de la angustia y la congoja, Karla teje una relación íntima entre Eros y Tánatos en el poema "En las noches de marzo":
a media noche
donde la tristeza muestra su asfixia
y el poema oculta su jadeo
recuerdo el garfio de tus ojos
y la orfandad de sus mentiras
el sabor de las cartas
mezclada con el abrazo de promesas
en esas noches de marzo
te llamo en silencio
con la dulzura de un sarcófago
y la amabilidad de una muerta.
Tarde en Manhattan evidencia una versión desnuda del amor sin encubrir sus manchas y defectos. ¿Qué más puede ser el amor puro? Esta característica es clara en "Anotaciones de un viaje" en donde vemos el choque entre el amor idealizado y una realidad desilusionadora:
En las calles desoladas de ese pueblito blanco
encontramos la tranquilidad que buscábamos.
Allí caminamos tomados de las manos,
junto al resplandor palpitante del fuego.
Nuestros corazones jubilosos
empuñados ante el ritmo
merodeaban la cornisa del placer.
Semanas después de ese viaje
revelé los recuerdos.
Kodak no te captó en esas imágenes.
Estoy sola y sonriente,
(conversando con el aire que conoce mi destino)
aparentemente
entre el negro y el blanco.
El primer poema de Tarde en Manhattan se titula "Para Alicia" y es importante subrayarlo:
En el jardín de violetas está sentada,
Terciopelo entre ramas.
Un viento suave la acaricia.
Silencio.
El rocío la humedece,
Ella juega con violetas –
Pobre Alicia en el paraíso de la ilusión.
Debería conocer el país de las picardías.
Si bien "Para Alicia" apunta hacia una línea erótica, la gran mayoría de los trabajos que le siguen, más bien se van desarrollando en un crescendo que alcanza su punto culminante en "Mujer que se despide", el poema que cierra Tarde en Manhattan. En ese poema, vuelven el blanco y el negro con una fuerza devastadora de esperanza y ausencia, de amor y muerte, de Eros y Tánatos:
La mujer vestida de blanco me llama.
Camino hacia ella.
Alguien me toca la espalda, me frena.
Oscilo entre el aquí, entre el allá,
entre el ayer y el mañana.
Aún reconozco mi sonrisa y mi lamento.
Aún sigo viva.
Me acerco a la orilla del río
busco verme en el agua de la mañana.
También veo la mujer despedirse
con un vestido negro de tanta espera.
Así termina Tarde en Manhattan, con la ilusión de una mujer vestida de blanco en el día de su boda o la de una mujer vestida de negro para quien las horas han pasado y ya es demasiado tarde para el amor.
II.
Conocí a Karla Coreas el viernes, 11 de mayo del 2007, en el IV Encuentro Internacional de Poetas "El turno del ofendido" en El Salvador. Nos topamos en el aeropuerto e intercambiamos unas breves palabras; éramos bastantes personas las que estábamos llegando al encuentro y no hubo oportunidad de charlar detenidamente entre tanta conmoción. Al siguiente día, Karla asistió a la presentación del Colectivo ParaEsoLaPalabra, del cual yo formaba parte, en la Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas". No nos volvimos a ver hasta la semana entrante, el viernes 18 de mayo, fecha en la que había sido programado un recital de poesía en la Iglesia Inmaculada Concepción de Cuscatancingo en el que participaríamos, entre otros, Karla Coreas, Heber Sorto de Honduras, y su servidor. El recital fue interesante porque había que adecuar la selección de lecturas a las condiciones. Es decir, no solo se llevaría a cabo en una iglesia católica sino que la audiencia sería un grupo de adolescentes de secundaria. Karla escogió varios poemas de amor que entusiasmaron a los jóvencitos. A esa edad, el amor es una obseción.
Después de esa experiencia, quedamos en vernos en Nueva York e intercambiamos algunos correos electrónicos y llamadas. Pero no nos logramos coordinar. Por eso, cuando la artista ecuatoriana Katya Romero convocó al recital de Karla en Washington, D.C. para celebrar la publicación de Tarde en Manhattan, me emocioné y me aseguré de asistir a como diera lugar.
III.
Imágenes del recital de Karla Coreas en Washington, D.C. en el que presentó su libro Tarde en Manhattan. El evento se llevó a cabo en la Wesley United Methodist Church el 10 de junio de 2008. Fue convocado por la artista ecuatoriana Katya Romero y patrocinado por el Latin American Cultural Space (LACS), la Organización Cultural MILPA, Urpi Editores, y el Centro Manuel Zapata Olivella de la Wesley United Methodist Church.
- Karla Coreas en Washington, DC lee poemas de su libro Tarde en Manhattan. La acompaña Humberto Garcés del Centro Manuel Zapata Olivella
- René Rodríguez, Agregado Cultural Honorario de la Embajada de El Salvador y director del Latin American Cultural Space (LACS), expresando el patrocinio de su organización al recital.
- Mario Cáder, miembro fundador del LACS, comparte unas palabras sobre el trabajo de esa organización.
- Walter Ventosilla presenta Tarde en Manhattan. La poesía de Karla "no necesita juegos literarios", expresó Ventosilla. Añadió que es una poesía "sensible y coloquial que recrea sus valores".
- Un atento público asiste al recital de Karla Coreas.
- La artista Katya Romero y el poeta argentino Luis Alberto Ambroggio.
- Karla Coreas y Walter Ventosilla.
- La cantautora dominicana Angie del Riego interpretó canciones y boleros, entre ellos "Tierra dominicana", "Sabor a mí", "La danza de las mariposas", "Corazón espinado", "Piel canela", y "Summer Time". Angie acaba de grabar canciones en Nueva York para la banda sonora de un documental sobre las hermanas Mirabal que lucharon contra la dictadura de Trujillo en la República Dominicana.
Karla tuvo la gentileza de invitar al público a un micrófono abierto en el que participaron, entre otros, las jóvenes María Alejandra (Colombia) y Griselle (Argentina), y los poetas Vladimir Monge (El Salvador), Ada Vilagelieu (España), y Luis Alberto Ambroggio (Argentina). No resistí la tentación y también subí al escenario a rapear. El artista Ricardo Peñuela cantó una canción colombiana a capella y el artista venezolano David Camero declamó una canción de Lorca.
He aquí un slide show del evento:
©Carlos Parada, texto y fotos