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El mito de Robert Johnson y el compromiso del artista

Entre los pioneros de los Blues del valle del río Misssissippi, resalta el nombre de Robert Johnson como uno de los vocalistas y guitarristas más brillantes y creativos en la historia de un género de Rjohnson música popular que ha influído de manera fundamental en el rock contemporáneo.   Se sabe que su música tuvo un enorme impacto en el trabajo de artistas tales como Jimmy Hendrix, Eric Clapton, Bob Dylan, Led Zeppelin, los Rolling Stones y muchos más. Su nombre aparece en el Rock and Roll Hall of Fame y el tema de su vida ha inspirado películas tales como Crossroads (1986) y O Brother, Where Art Thou? (2000).

Sin embargo, poco se sabe sobre los pormenores de la vida de Robert Johnson fuera de que grabó veintinueve canciones y de que murió a los veintisiete años en 1938.   Es por éso que cuando se habla de Johnson, comunmente se habla de la leyenda o el mito de su vida.

En mi lucha eterna por aprender a tocar guitarra, inevitablemente me topé con una de las leyendas más conocidas sobre la vida de Robert Johnson.  Cuenta esta leyenda que Johnson cargaba con el peso de un talento limitado, pero amaba tanto la música que estaba dispuesto a todo por llegar a sobresalir como artista musical.  Es así como decidió hacer pacto con el diablo y ofrecerle su alma a cambio de un talento sensasional para la música.  La leyenda se refleja en la canción de Johnson titulada Crossroads o Encrucijada.

Como mencioné anteriormente, para mi la guitarra es una lucha.  Llevo años haciendo un esfuerzo por aprenderla y se me hace una de las cosas más difíciles que me haya propuesto en la vida.  No es broma.  Tengo tan poco talento que lo que he aprendido ha sido por terquedad.  Debo agregar que no es algo que aprendí de niño y que más bien lo comencé de forma sostenida a muy avanzada edad.  Sin embargo, siempre me pregunto: ¿qué es lo que debo hacer para aprender a tocar bien la guitarra?  ¿Donde está mi encrucijada?  ¿Estoy dispuesto a venderle mi alma a Satanás?

Es claro que no se trata de ir a Mississippi a buscar la famosa encrucijada y esperar hasta que llegue el demonio a media noche y decirle "¿Qué ondas loco?  Aquí está mi alma, envuelta en este paquetito.  Te la doy si me ponés a tocar mejor que Jimmy Hendrix o por lo menos como Don Carlitos Santana." 

No, no se trata de éso, y creo que la cosa es bien sencilla, pero a la vez bien difícil de poner en práctica.  Creo que la idea de la leyenda de Robert Johnson es que todo artista que aspira a ser de lo mejor, en un momento dado tendrá que dedicarse de lleno al desarrollo de su arte.  Es decir, entregar su alma al "demonio" de las artes a pesar de las consecuencias.  De ahí el hecho de que muchos de los mejores artistas se pasen el día entero dedicados a su trabajo.  Los músicos con los que he hablado me han dicho que para aprender un instrumento es necesario invertir por lo menos cinco años para adquirir un conocimiento elemental.  Muchos estudiantes de música practican por lo menos una o dos horas diarias y a medida que se van profesionalizando no es difícil encontrar personas que practiquen seis y hasta ocho horas al día.  En una conversación que tuve con mi profesor de guitarra, él me dijo que un músico profesional, a diario, puede practicar técnica dos horas;  teoría musical y composición, tres  horas; y repertorio, tres horas más.  Madeline Bruser, en su libro The Art of Practicing, plantea que después de haberse graduado del conservatorio, se pasaba cinco horas practicando a diario, sin falta.

Como yo francamente no estoy dispuesto a dejar mi trabajo (que nada tiene que ver con la música), ni abandonar a mi familia, ni sacrificar otras cosas que me gusta hacer como correr, nadar, leer y cocinar, en efecto, poco tengo que ofrecerle al diablo.  Es por éso que seguiré batallando y buscando la media hora que tengo en la mañana y en la noche para aprender las cancioncitas que me salen en la guitarra y que no dejan de darme una gran satisfacción, a pesar de que para aprendérmelas tengo que invertir meses. Hay una en que pasé varios años hasta que logré sacarla. Algunos de Uds. la habrán escuchado; es el Romance español o Romance de amor, conocido también como el tema de la película Juegos prohibidos.  El autor es anónimo y es una de las composiciones para guitarra clásica más bellas que conozco.

Gracias le doy al demonio de la música por que de vez en cuando comparte conmigo algunas de las chispas de su maravilloso infierno.

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Fuentes:

-Internet Movie Database, 2006 (http://www.imdb.com).

-Artículo sobre Robert Johnson en la versión inglesa de Wikipedia, 2006 (http://www.wikipedia.org).

-Bruser, Madeline, The Art of Practicing:  A Guide to Making Music from the Heart, Bell Tower, New York, 1999, p. 145.

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