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El Fantasista de Hernán Rivera Letelier

Hhhhhrrrrrreeellll Una pareja de forasteros arriva en Coya Sur, un campamento salitrero en medio del inhóspito desierto de Atacama.  Él es un mago del malabarismo con la bola de fut.  Ella -- una joven y atractiva pelirroja amnésica de ojos verdes -- funge como su ayudante.   Se van sosteniendo por medio de las donaciones que en los pequeños poblados que transitan reciben por parte de los expectadores que quedan vislumbrados tras el espectáculo de trucos imposibles que realiza el Fantasista con la bola.  Los recortes de periódico que les sirven de publicidad aseguran que el Fantasista ha sido una estrella del futbol nacional.   El objetivo de la pareja es, según el Fantasista, llegar al lugar de nacimiento de la chica a fin de obtener el papeleo necesario para que ambos  puedan contraer las nupcias.

La llegada de la pareja a Coya Sur produce un enorme impacto entre los habitantes del pueblo.  La compañía salitrera que emplea a los habitantes de Coya Sur está a punto de cerrar definitivamente el campamento, pero esto no sucederá sin que antes se lleve a cabo un partido de fútbol en contra del equipo de María Elena, el pueblo aledaño favorecido por la compañía, la cual se ha asegurado de que la selección de María Helena habitualmente cuente con los mejores jugadores de la zona.  La rivalidad entre los habitantes de Coya Sur (los Comemuertos) y los de María Helena (los Cometierra) es larga y profunda.  Es en el futbol en donde la hostilidad mutua se manifiesta de la manera más implacable y primitiva.  Los de Coya Sur constantemente llevan las de perder.  La llegada del Fantasista, por consiguiente, representa para ellos la salvación.  El Fantasista se convertirá en el redentor que supuestamente logrará el milagro de la victoria de Coya Sur contra sus acérrimos enemigos en el último partido -- el partido de partidos -- en que los equipos se jugarán hasta la vida.

A pesar de la aparente sordidez de este escenario, la característica más sobrelasiente de esta novela del chileno Hernán Rivera Letelier, es su excepcional sentido del humor.  La hilaridad palpita párrafo por párrafo. El Fantasista es uno de esos libros que es peligroso leer en público por los inevitables ataques de carcajadas que provocará con cada vuelta de página.  La calidad de su comicidad no es para aquellos que se hayan bautizado en la Iglesia de la corrección política.  El sentido del humor es ugh... muy macho.  Machista, dirían mis detractores.  Sexista.  Homofóbico.  Misógino.  Ordinario.  Yo diría que El Fantasista es una sátira del fanatismo, un circo en el que participan personajes en condiciones extremas y cuyo sentido del humor, para ser creíble, no tiene otra alternativa más que ser primario.  La mayor parte de los  personajes son  caricaturezcos aunque en el desenlace de la historia, Rivera Letelier se encarga de recuperar la humanidad de algunos de ellos.   Junto a esta transformación se produce algo interesante:  la obra se va desarrollando a partir de una sátira jocosa y caricaturezca en un trágico drama en el que nuestros personajes favoritos se verán enfrentados a un sorprendente destino.

En esta obra Rivera Letelier aborda una de las contradicciones fundamentales de los seres humanos:  la fraternidad y solidaridad existente entre los miembros de una tribu convertidas en enemistad combativa ante la presencia de una tribu antagonista y competitiva.  Es decir, el ser social confrontado con el ser agresivo.    Reírse ante la conclusión de El Fantasista no quedará de sobra.   Pero la risa servirá de máscara para ocultar un desenlace agridulce en el que la esperanza es una carta solitaria en el juego de barajas contra el desconsuelo.

©Carlos Parada

Libros caros, Los detectives salvajes y ¿Roberto Bolaño en el ERP?

Rrrbbb Acabo de comprar en línea Los detectives salvajes del chileno Roberto Bolaño.  Desde hace varios meses he querido leerlo.  Lo que me motivó esta vez fue que me he incorporado al club de lectura en español de la librería Politics and Prose y ese es un o de los libros que probablemente leeremos este año.  Lo quiero conseguir con mucha anticipación porque con las 600 páginas que  lo arman me tardaré  un buen tiempo en terminarlo.  También tengo entendido que la lectura no es tan sencilla.  Lo mejor es comenzar lo más pronto possible. 

Los libros en español en Estados Unidos pueden ser carisísimos.  En Amazon, por ejemplo, el precio de Los detectives salvajes fluctúa entre los $50 por una copia usada hasta los $100 por una versión nueva.  ¡Una barbaridad!  Es por eso que cuando voy a América Latina o cuando viajan mis amigos y parientes aprovecho para conseguir todos los libros que se pueda.  En Barnes and Nobles logré conseguirlo por $35 – más razonable, pero aún así un precio alto dado que normalmente suelo comparer libros usados, o mejor aún, los saco prestados de la biblioteca, siempre y cuando  es posible.  Y cuando tengo que comprar un libro, normalmente no pago más de $15 lo cual parece ser el promedio en Estados Unidos.   Pero, de vez en cuando, vale la pena darse un pequeño lujo, ¿no? especialmente cuando se trata de una buena obra literaria. 

La reseña biográfica de Roberto Bolaño en Barnes and Noble me llamó la atención, en particular este extracto:

A los 15 años estaba viviendo en México, donde comenzó a trabajar como periodista y se hizo troskista. En el 73 regresó a su país y pudo presenciar el golpe militar. Se alistó en la resistencia y terminó preso. Unos amigos detectives de la adolescencia lo reconocieron y lograron que a los ocho días abandonase la cárcel. Se fue a El Salvador: conoció al poeta Roque Dalton y a sus asesinos.

Para haber conocido a “Roque Dalton y a sus asesinos” me imagino que Bolaño debió haber tenido algún contacto con el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) Según el artículo sobre Bolaño en Wikipedia, Roque y Bolaño se conocieron durante el tiempo en que Roque estudió en Chile y no en El Salvador, como lo plantea la reseña de Barnes and Noble Me imagino que la visita de Bolaño a El Salvador debe de haber sucedido en 1974 o a principios de 1975 antes del asesinato de Roque en mayo de ese último año. Sin embargo, me pregunto que como pudo Bolaño haber llegado a El Salvador desde Chile y haber  encontrado a Roque si este ya se encontraba en la clandestinidad. Quizá lo más probable es que Bolaño se comunicó con él a través de contactos con el ERP en México. Bolaño le pudo haber mandado una nota a través de un contacto de confianza de ambos para concertar una reunión. En todo caso, para haberse reunido con Roque Dalton y haber conocido a la cúpula del ERP (los asesinos), Bolaño debió haber entrado a El Salvador bajo las más estrictas reglas de seguridad. Los dirigentes del ERP no hubieran permitido una brecha de seguridad que pusiera en peligro su organización político-militar y su proyecto revolucionario. 

Fuera de lo que sería una visita entre poetas, no sé qué habrá motivado al ERP a permitir la entrada de Bolaño a El Salvador. ¿Habrá tenido el ERP interés en reclutarlo? A esas alturas Bolaño ya tenía cierta experiencia revolucionaria dado que había participado en la resistencia al tanquetazo de Pinochet en Chile. ¿O será que Bolaño llegó a El Salvador ya reclutado por el ERP? Si Bolaño tuvo que llegar a El Salvador siguiendo estrictas reglas de clandestinidad,  parecería inverosímil que el ERP se hayan tomado la cortesía de enviar a un poeta y ex-militante chileno a El Salvador solo para ir a charlar con un amigo poeta. No creo que el ERP le haya permitido acceso a los miembros de su cúpula a un “turista revolucionario”; especialmente dado los niveles de paranoia que parecen haber existido en el partido y que desembocaron en las acusaciones contra Roque Dalton de que este era agente de la CIA. Ahora bien, si la visita de Bolaño implicó una militancia, ¿qué lo habrá hecho salir de El Salvador? Entrar y salir de una organización revolucionaria no es cuestión de soplar y hacer botellas. La cosa no es tan sencilla si se tiene convicción. Sólo el miedo o la desilución obligarían a un militante a abandonar un grupo guerrillero con las inevitable acusaciones de deserción y traición.

Es curioso.  Ese parrafito sobre Bolaño me ha dado mucho en que pensar.  Quiero saber más. Las interrogantes que se me vienen a la mente son muchas. ¿Habrá una biografía de Bolaño por algún lugar en la que se detalle esta etapa de su vida?

Mientras tanto, espero impacientemente la llegada de Los detectives salvajes. Barnes and Nobles promete hacer el envío en menos de una semana. Ah… y por si acaso, que yo sepa Los detectives salvajes no tiene nada que ver con el asesinato de Roque.

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Nota: Poco después de haber comprado el libro me di cuenta que en Barnes and Noble le habían bajado el precio a $21. ¡Grrrrr!

©Carlos Parada

La vida eterna, un libro de Fernando Savater

Savater_2 ¿Por qué existen tantas personas inteligentes que son creyentes?  En los últimos 150 años la humanidad ha experimentado los más altos avances científicos y tecnológicos en toda su historia.  Esos descubrimientos se deben principalmente al método científico, al método de la razón.  Entonces, ¿cómo es posible que en esta época la religión, la fe, todavía juegue un papel predominante en la escala de valores de muchos seres humanos?  He ahí la pregunta central que el filósofo español Fernando Savater aborda en la obra titulada La vida eterna (Editorial Ariel, 2007).

En un análisis no-religioso -- en el que se aprecia el empeño de la religión por abordar temas centrales de interés a la filosofía -- Savater parte del planteamiento de Bertrand Russel de que "No son los argumentos racionales sino las emociones las que hacen creer en la vida eterna".  Apoyándose en las tesis desarrolladas por el humanista Ludwig Feuerbach de que el deseo de inmortalidad "es el último y sumo deseo del hombre, el deseo de todos los deseos", Savater sostiene que  la religión, y no la ciencia o la razón, es la piedra angular que promete el cumplimiento del deseo supremo de la inmortalidad.  El hombre cree en Dios primordialmente porque anhela ser inmortal y Dios es el medio que promete satisfacer ese deseo.

Savater aclara de entrada que él es un pensador de corte ateo. Sin embargo, eso no pone trabas a un hábil manejo de los valores religiosos y su condición actual, como cuando plantea que

[...]de las tres funciones clásicas que los estudiosos confieren a la religión (explicar el origen del universo y de lo que somos, confortarnos ante la muerte y brindar un vínculo moral para la comunidad a que pertenecemos) sólo la segunda sigue sin encontrar hoy alternativa aceptable ni siquiera en los contextos culturales donde mayor aceptación ha logrado la ilustración científica y sociopolítica.

Es evidente que hay poco de original en los planteamientos fundamentales del autor.  Las ideas del libro, como él muy bien lo reconoce, ya han sido abordadas a distintos niveles en el pensamiento europeo desde los mitos helénicos y la filosofía greco-romana hasta las ideas de los pensadores modernos como Feuerbach y Russel.  Sin embargo, esa no es razón para no leer el libro.  Al contrario.  Savater ha hecho un esfuerzo bien logrado por poner en un contexto actual la dinámica emocional que explica a fondo el predominio de las creencias religiosas, porque la ciencia y la tecnología -– por pura cuestión de principios -– pueden prometer soluciones a muchas cosas pero no al deseo primario por lograr la eternidad.  En ese sentido, dios no titubea a pesar de que el fraude exista a flor de piel.

©Carlos Parada

Cosa librezca

Bookthingsm El fin de semana pasado fuimos a Baltimore con el propósito de celebrar el cumpleaños de una buena amiga.  Antes de la cena, en un restaurante italiano a orillas del puerto, decidimos ir a The Book Thing, una librería de libros usados ubicada en las afueras de la ciudad.  Nos atrajo el hecho de que la librería es gratis.  Es decir, uno llega y se lleva los libros a cambio de ... nada; bueno si uno quiere llevar sus propios libros usados para deshacerse de ellos no hay quien lo pare.  Eso fué, en efecto, lo que nosotros hicimos; y lo que hace mucha gente, aunque muchos de los libros que recibe la librería son donados por compañías e instituciones. 

Para llegar a The Book Thing tuvimos que atravesar algunas de las áreas más sórdidas de Baltimore.  La zona de la avenida Greenmount, más o menos entre la calle Chase hasta la avenida East North, parece una zona de guerra.  La cantidad de viviendas abandonadas es asombrosa.  Hay un tramo que tiene cámaras electrónicas de seguridad en cada poste de la luz eléctrica para tratar de controlar la venta de drogas, la prostitución y los asaltos.  En las partes en que las cámaras están fuera de alcanze, me sorprendió que varias personas nos hicieran señal de parada.  Pensé que quizá vendría un taxi atrás de nosotros, pero no.  La señal iba dirigida a nosotros.  En el viaje de ida y vuelta esto nos sucedió unas seis veces.  No tardamos mucho en darnos cuenta que la señal era un ofrecimiento para que compráramos drogas.

Bookthingstackssm Llegamos a la librería más o menos a las cinco y cuarto.  Entregamos nuestros libros y comenzamos a explorar.  Me dirigí de inmediato a los anaqueles que tenían libros en español.  Tuve que excavar un poco porque la mayor parte de lo que había eran libros de texto, pero el esfuerzo valió la pena.  Encontré Vecindarios excéntricos de la narradora puertorriqueña Rosario Ferré, Lo que ví del periodista mexicano de Univisión Jorge Ramos, y un libro de poesía titulado Cristal de Silencios de Farrés I. Buisán, un poeta español que no conocía.  Este último le dió todo su valor a la expedición.  Contiene un poema que es toda una joya, de esas que lo dejan a uno atónito:

Cristal de silencio.
Ahí lo tienes
quieto,
capturado por la luz,
el instante que contemplas.
Sin dejar de ser misterio.

Porque hay que llegar al silencio
como la luz al cristal,
sin romperlo.

Duartesm Después de explorar la primera sala, me di cuenta que habían por lo menos tres salas más, cuyos anaqueles bien repletos de libros estaban organizados por temas: Ciencias políticas, Ficción, Teatro, Ciencias sociales, Medicina, etc.  En la sección de Biografía encontré Duarte: My Story de José Napoleón Duarte, el presidente de El Salvador a principios de los años ochenta.  Duarte fue una de esas grandes desiluciones de la vida.  Mi madre simpatizaba con la democracia cristiana y mientras Duarte fue alcalde de San Salvador, él era uno de los pocos héroes que uno se inventa.  Profunda fue la desilución cuado Duarte volvió del exilio venezolano y se prestó al juego de Estados Unidos para darle una cara "civil" o "democrática" a lo que fué una guerra de contra-insurgencia que respaldó incondicionalmente a un régimen militar avalado por escuadrones de la muerte.  Entonces, ¿por qué escogí el libro, aún a pesar de que ya tenía una copia en casa?  Es que colecciono libros sobre El Salvador y en varias ocasiones he tenido amigos que me los han pedido prestados y casi siempre resisto y les digo que no.  Conozco salvadoreños interesados en la historia de El Salvador e investigadores a quienes el libro les servirá.  Y sé que me lo agradecerán. 

Pude haber regresado con unas dos o tres cajas de libros, pero solo escogí uno más:  la cuarta edición de Western Wind de John Frederick Nims.  Western Wind es una introducción a la poesía en lengua inglesa.  Hace años había leído la primera edición de este libro que aún conservo.  Es una buena fuente para el aprendizaje de técnicas poéticas elementales.  Además contiene una respetable antología que incluye, entre otros, a poetas importantes tales como Shakespeare, John Donne, John Milton, Walt Whitman, Emily Bronte, Emily Dickinson, Sylvia Plath, y muchos más.

La gran desilución sobre The Book Thing la supe poco antes de salir.  La librería está en crisis.  Para preservar el local necesitan recaudar $210 mil dólares para abril del 2008 y hasta ahora apenas tienen la tercera parte.   Si logran pagar la hipoteca, la librería perdurará.  Haré mi donación.  Los libros valen la pena y la misión de The Book Thing es una de esas raras expresiones de solidaridad entre nosotros, los seres humanos.

©Carlos Parada