Esta noche será especial. No solo tendré la oportunidad de ir a la Iglesia Metodista Wesley en la Connecticut Avenue a escuchar el discurso de Mauricio Funes sino que después iré con Laura al concierto de Roberta Flack en Bohemian Caverns. Por un momento, me pareció que sólo podría ir a uno de los eventos y ya había decido rechazar a Mauricio Funes en favor de Roberta Flack. ¡¿Cómo?! Es que a Mauricio Funes ya lo escuché en un evento el año pasado y Roberta Flack no se le compara. Lo digo a pesar de las acusaciones ortodoxas que definitivamente me vendrán. Pero eso me vale un comino. Y aquí hay que recordar las palabras de Emma Goldman: "Si no puedo bailar, no quiero ser parte de tu revolución". Hoy por hoy tengo la buena fortuna de escuchar un interesante y esperanzador discurso político y la voz de una artista que me recuerda mis mejores años de juventud.