Hace cuatro meses decidí tomar al toro por los cuernos y comenzar a hacer ejercicios de manera rutinaria. Mi preferencia casi siempre han sido los ejercicios individuales como correr, nadar, caminar, y levantar pesas. En mi mejor momento, y esto no hace mucho, logré correr dos horas y quince minutos sin parar y nadar una hora entera. Sin embargo, por circumstancias dentro y fuera de mi control, en los últimos años no pude mantener una rutina regular de ejercicios. Esta vez he decidido probar la capoeira, un ejercicio muy distinto que se practica en un ambiente comunal. El esfuerzo individual es muy importante, pero realmente la capoeira ha sido concebida para existir como una práctica comunitaria. Ese factor ha contruibuido a que en un período corto, los resultados físicos que he experimentado hayan sido verdaderamente palpables.
La capoeira es una combinación de danza y artes marciales que los esclavos africanos del Brasil comenzaron a desarrollar hace unos cuatrocientos años. Los esclavos aprendieron a encubrir los elementos marciales de la capoeira estilizándolos a través de la danza para evitar que los amos prohibieran su práctica y desarrollo. Es probable que las sociedades cimarronas de esclavos fugitivos hayan contribuido al desarrollo de las cualidades marciales de la capoeira como se puede apreciar en la película Quilombo de Carlos Diegues, basada en la experiencia de la sociedad cimarrona del Quilombo dos Palmares, en lo que ahora es el estado de Pernambuco, durante la época colonial brasileña .
Es importante recalcar que la capoeira debe practicarse con música, si no no es capoeira, y sí puede parecer una danza, especialmente cuando se práctica con los ritmos más pausados. El aprendizaje de la música es parte del entrenamiento de todo capoeirista. De tal forma, el practicante integral debe aprender a tocar berimbau, tumbadoras (atabaque), pandereta (pandeiro), cencerro doble (agogô), güiro (reco-reco) y aprender los cantos que acompañan el juego.
Luego de la abolición de la esclavitud en el Brasil, la capoeira fue declarada ilegal de manera formal. Sin embargo, los esclavos liberados y sus descendientes siguieron practicándola en la clandestinidad. En uno de los períodos más oscuros de la historia brasileña, las autoridades llegaron al punto de cortarle los talones con navajas a cualquier persona capturada por el delito de practicar la capoeira. En 1932 la capoeira finalmente fue reconocida como parte del patrimonio cultural brasileño y en 1953 el presidente Getúlio Vargas la reconoció como el único deporte verdaderamente nacional. Ahora, la capoeira se juega en todo el Brasil, tanto en los predios de las favelas y barrios marginales como en los clubes deportivos de clase alta y clase media. En los últimos veinte años, la capoeira ha venido desarrollando una fuerte presencia a nivel internacional. En estos momentos, hay escuelas de capoeira en todos los estados de Estados Unidos y en muchos países europeos y del Asia. Es interesante que la capoeira ha regresado al Africa dado el hecho que se práctica con mucho entusiasmo en varios países de ese continente. Mi cuñado y mi sobrina, por ejemplo, pertenecen a un instituto de capoeira en Sudáfrica.
El juego de capoeira se practica en una rueda. Una parte del círculo lo cubre la batería en la que el maestro de la rueda comienza tocando el berimbau y dirige el canto acompañado de los otros instrumentos. El resto del círculo lo componen los miembros de la escuela de capoeira quienes se van turnando para entrar en la rueda y jugar con un contrincante. Mientras esperan su turno, los capoeiristas que conforman el círculo cantan y aplauden al ritmo de la batería y observan el juego como parte de su desarrollo y aprendizaje.
La capoeira tiene una gama de movimientos ofensivos y defensivos así como elementos decorativos que sirven para que el juego logre efectos más estéticos. En ese sentido la capoeira contiene muchos elementos similares a los de las artes marciales asiáticas así como muchas características de la gimnasia acrobática que van desde las carretillas y paradas de cabeza hasta las rutinas complejas con saltos mortales y giros verticales en el aire. Algunos de los trucos del break-dancing encuentran su versión en la capoeira.
Dicho lo que he dicho, ¿dónde cabe un salvadoreño de cincuentidós años que es sin duda, err... el miembro más longevo de la clase? Pues la verdad es que hasta la fecha continúo siendo el torpe del grupo, el que se queda en la fila de atrás y se descoordina de los movimientos que los demás ejercen en estricto unísono. Sin embargo, la capoeira acepta a todo mundo: hombres, mujeres, niños y niñas, jóvenes y viejos. Y los jóvenes ven que estoy haciendo un gran esfuerzo y que voy ugh... mejorando. Poco a poco, pero voy mejorando. Y eso se respeta en la comunidad de capoeristas. Tanto así que casi todos me van dando consejos prácticos y les gusta participar en mi desarrollo. ¿Qué más quiero? La verdad es que ya puedo hacer carretillas, me paro de cabeza, he aprendido las patadas y defensas básicas y ya casi domino el pesado régimen de calentamiento al que nos someten al principio de cada clase. Además he aprendido varias combinaciones de movimientos que me hacen sentirme como que si tuviera 25 abriles. Al principio necesitaba dos días de recuperación y analgésicos para lidiar con los dolores musculares pero ahora ya no. Lo que sí me intimida todavía es la rueda, porque es ahí en donde me puede caer un puntapié que me puede mandar al hospital. En efecto, una alumna recibió una fuerte patada en el rostro que le fracturó un hueso facial y tendrá que someterse a una cirugía esta semana. Vi el accidente con mis propios ojos. La lección es que uno tiene que aprender a manejar bien las defensas y si uno es más avanzado tiene que aprender a controlar el juego para no hacerle daño a los otros. La capoeira se ve linda pero es un arte marcial peligroso. Eso a mi me consta. Ya he participado en algunas ruedas, pero sé que no estoy listo. Y prepararme para ellas es mi meta durante los próximos meses.
Las diapositivas son de mis compañeros jugando en la rueda. Yo no aparezco por las razones que he comentado y pues porque yo estaba tomando las fotos. El siguiente video muestra una rueda de capoeira en acción. En el se pueden observar algunos de los movimientos más avanzados de esta interesante danza y arte marcial.
Nota: Cabe mencionar que existen dos estilos de capoeira: el Angola y el regional o contemporáneo. En el instituto al que pertenezco se enseña el estilo regional.
© Carlos Parada