En septiembre del 2008 causé mucho revuelo entre parientes y amigos al anunciar que me había hecho una prueba de ADN para determinar mi composición genética. Hasta escribí un artículo en este blog al respecto. Recibí llamadas de parte de parientes y en las conversaciones con amigos todo mundo quería saber si había recibido los resultados. Invariablemente les respondía que yo también estaba ansioso por recibirlos. Supuestamente me tenían que llegar en unas cuatro a seis semanas. Ocho meses después, los resultados no han llegado y por lo visto jamás me llegarán, puesto que la compañia a la que los ordené (DNA Print Genomics) parece haberse esfumado. No sé si como resultado de la crisis económica o qué. A mi no me toca justificarlos. Lo cierto es que les pagué por un servicio y no me lo cumplieron. Es decir, me estafaron. Cuando los seleccioné, lo hice con mucho cuidado. Investigué si eran responsables y si tenían un buen expediente. Hasta leí un artículo publicado en el New York Times en el que se les presenta de manera bastante favorable. Todo parecía estar en orden.
En noviembre del 2008, cuando no había recibido los resultados de las pruebas les llamé varias veces y les dejé recados. No me respondieron. Luego les mandé un correo electrónico reclamando y me dijeron que la razón por la que no me habían respondido era que se les había estropeado uno de los instrumentos de análisis, pero que pronto lo iban a tener reparado. Pasó el tiempo y les volví a escribir otros e-mails que comenzaron a rebotar. Investigué qué sucedía y encontré comentarios en este website que confirmaban que DNA Print Genomics había dejado de existir a pesar de que el website de la compañía seguía abierto. Ahí me informé que otras personas invirtieron bastante dinero en pruebas sofisticadas y perdieron mucho más dinero del que yo gasté. El caso que más me molestó fue el de un cliente que ordenó una prueba con una muestra de su madre. La madre murió y los resultados nunca le llegaron. Lo más probable también es que la muestra de ADN de la difunta también se haya perdido.
Pocas veces he sido víctima de estafas porque normalmente tomo las precauciones debidas. Pero esta vez, a pesar de todo, salí perdiendo. Trataré de recuperar el dinero. No sé si sea posible, pero lo trataré. También haré mi reporte en contra de la compañía ante las autoridades.
National Geographic está haciendo pruebas de ADN como parte de un proyecto genético que además recauda fondos para esa importante organización científica. Ahí ordenaré la prueba. En ellos si puedo depositar mi confianza.
© Carlos Parada
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