Hace exactamente cuarenta años, el 24 de julio de 1969, mi familia emigró de El Salvador con rumbo a los Estados Unidos. Apenas entrado en la adolescencia, pensé que el viaje sería como el sueño de Dorothy de Kansas a la Tierra de Oz: del blanco y negro al tecnicolor y llena de aventuras. No tenía la menor idea que la película de la realidad se desarrollaría en una cámara de una lentitud tan atroz. A pesar de todo, hemos recorrido un gran trecho, y sí, desde este punto de vista, la vida es de colores y ya transcurre con suficiente normalidad, con alguna que otra aventura.
Foto: Autorretrato frente al mural del Parque Salazar en el Este de Los Angeles, junio 2009. © Carlos Parada.
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